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Del surrealismo me gusta la intención de hacerse escuchar por el hombre íntimo.

Si el acto cotidiano de percibir implica el filtro de la razón; el surrealismo “inyecta” ideas en las venas. No se trata de decodificar un mensaje; se trata de la comunión con el ritmo; la simple identidad entre el hombre y las esencias, entre el corazón del que busca y el corazón de las palabras…

Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta

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Un poema de Breton…

“Unión Libre” fue uno de esos poemas que marcó mi manera de entender y disfrutar la poesía. Inevitablemente, uno de mis favoritos.

Unión Libre

“Mi mujer de cabellera de llamas de leña
De pensamientos de relámpagos de calor
De talle de reloj de arena
Mi mujer de talle de nutria entre los dientes del tigre

Mi mujer de boca de escarapela y de ramo de estrellas
de última magnitud
De dientes de huellas de rata blanca sobre la tierra blanca
De lengua de ámbar y de cristal frotados
Mi mujer de lengua de hostia apuñalada
De lengua de muñeca que abre y cierra los ojos
De lengua de piedra increíble
Mi mujer de pestañas de palotes de escritura de niño
De cejas de borde de nido de golondrina
Mi mujer de sienes de pizarra de tejado de invernadero
y de vaho de cristales
Mi mujer de hombros de champán
Y de fuente con cabezas de delfines bajo el hielo
Mi mujer de muñecas de cerillas
Mi mujer de dedos de azar y de as de corazones
De dedos de heno cortado
Mi mujer de axilas de marta y de encinas
De noche de San Juan
De alheña y de nido de escalarias
De brazos de espuma de mar y de esclusa
Y de mezcla del trigo y del molino
Mi mujer de piernas de bobina
De movimientos de relojería y de desesperaci6n
Mi mujer de pantorrillas de médula de saúco
Mi mujer de pies de iniciales
De pies de manojos de llaves de pies de calafates qe beben
Mi mujer de cuello de cebada imperlada
Mi mujer de garganta de Valle de oro
De cita en el lecho mismo del torrente
De senos de noche
Mi mujer de senos de pinera marina
Mi mujer de senos de crisol de rubíes
De senos de espectro de la rosa bajo el rocío
Mi mujer de vientre de apertura de abanico de los días
De viente de zarpa gigante
Mi mujer de espalda de pájaro que huye vertical
De espalda de mercurio
De espalda de luz
De nuca de piedra rodada y de creta mojada
Y de caída de un vaso en el que se acaba de beber
Mi mujer de caderas de lancha
De caderas de lucerna y de plumas de flecha
Y de tallos de pluma de pavorreal blanco
De balanza insensible
Mi mujer de muslos de greda y de amianto
Mi mujer de muslos de lomo de cisne
Mi mujer de muslos de primavera
De sexo de gladiolo
Mi mujer de sexo de placer y de ornitorrinco
Mi mujer de sexo de alga y de bombones antiguos
Mi mujer de sexo de espejo
Mi mujer de ojos llenos de lágrimas
De ojos de panoplia violeta y de aguja inmantada
Mi mujer de ojos de llanura
Mi mujer de ojos de agua para beber en prisión
Mi mujer de ojos de leña siempre bajo el hacha
De ojos de nivel de agua de nivel de aire de tierra y de fuego”

Versión de Manuel Álvarez Ortega

André Bretón
(
1896 -1866)

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La melodía agridulce

Juan Gonzalo Rose (1928 – 1983) es un escritor entrañable. Sus versos tienen una calidez conmovedora; sus palabras , el brillo de los objetos viejos y amados. A través de su voz, las simples calles se tornan en alegorías del destino.

Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta

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Cómo es ya rigor:

aquí una muestra del gran Gonzalo:
Nata Natal

“Yo te perdono, Lima, el haberme parido
en un quieto verano
de abanicos y moscas.

Por varias veces fuime
lejos de tu pechuga y conocí avenidas
con el pelo rapado,
divanes consumidos por las pulgas
prendadas de mi cuero; pero también hamacas
colgadas de la luna.

Y en todas partes, Lima, te extrañaba.
Más que pasión
la mía, es tu mala costumbre de quererme
casi sin consultarme, de servirme en la cama
garrafas de agua viva
traídas por doncellas
y pajes malandrines.

Yo te perdono, antigua, tu chochera conmigo,
mi chochera contigo, nuestros ambos cariños
al pie de la mampara.

Tristes reliquias somos
de un hermoso país
que jamás conocimos.”

Juan Gonzalo Rose
(De Informe al rey y otros libros secretos)
LIMA PERU

¿Se devela el misterio?

Hay que reconocer que el tema Bryce y sus plagios han dado “animación”, en el peor sentido de la palabra, a blogolandia (me abstengo paranoicamente de usar el término “blogósfera”, ustedes saben, para no ser acusado de plagio por el inventor de la palabra).

Admito la complicación de establecer un límite entre denunciar una conducta y hacer leña del árbol caído. Algunos podrían sostener que denunciante sería quien trajo la primicia, el primero en abrir la boca, el que tiró la primera piedra; y que todos los demás hicimos leña de don Bryce. En ese supuesto yo sería culpable, por ejemplo, de no haber podido resistirme en meter un poco de machete.

Sin embargo, sin mala leche, a pesar de haber leído muchos interesantes, informativos y juiciosos Posts sobre el caso (v.g. El fondo del Vaso, El blog del morsa, etc); hoy encontré en Perú 21 el primer intento de dar una explicación al asunto que no incluya las palabras “secretaria”, “internet” y “blogs”.

Se trata de las declaraciones que Hugo Neira, Director de la Biblioteca Nacional, dio a CPN, las mismas que podrían resumirse así: Bryce bebe tal magnitud de alcohol que a la hora en que escribe ya no sabe si lo que escribe es suyo o ajeno.

Esta declaración llama la atención a mí malvado ojo de abogado, ya que de ser cierta, Bryce no podría ser objeto de imputación alguna, debido a que al obrar bajo la influencia de sustancias tóxicas que le privan del discernimiento estaría dentro de la primera causal de exención de responsabilidad (penal).

En otras palabras, esto ha comenzando a tomar forma de chiste donde hay una buena noticia y una mala noticia:

La buena noticia es que Alfredo Bryce no es responsable, es decir, el Bryce que todos admiramos permanece intacto e inmaculado.

La mala noticia: es que Alfredo Bryce es una imagen del pasado, un recuerdo suspendido, un fantasma ([1]), es decir, Alfredo Bryce no es más Alfredo Bryce… ¿o no?…

Esta historia continuará…
(No puede resistir plagiar este precioso lugar común)

Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta

Notas:

[1] Esta parte me salió parecida al discurso final del fantasma de la película (excelente película por cierto) “El Espinazo del Diablo”; hago mención del asunto, por que ya saben, la paranoia del plagio.

La música de las palabras

Scorza es de lejos uno de mis favoritos.

Dueño de una prosa limpia y un certero sentido del humor, se sirve del lenguaje con destreza para decir lo que quiere (habilidad cada vez más escasa entre los mortales); y en el intento derrama la emotiva música de su lirismo:

“Y me besó. Me besó. Yo quise decirle no sé qué. Su boca en mi boca no me dejó hablar. Su vientre en mi vientre no me dejó pensar. Sus senos tórridos, su cuerpo como antorcha de miel, sus ropas cayendo como cenizas, su súbita desnudez no me dejaron respirar. Nos desbarrancamos al fondo de un goce urgente…”[1]

Noten lo bien estructurada de la idea del párrafo:

Idea 1: no me dejó hablar
Idea 2: no me dejó pensar
Idea 3: no me dejaron respirar

Noten la contundencia de las imágenes:

“su cuerpo como antorcha de miel”
“sus ropas cayendo como cenizas”

En fin, creo que Manuel Scorza es una de esas lecturas indispensables, nos gusté o no el color de su ideología.

No se podía terminar esta breve nota, sin recordar sus magnifica poesía:

América,
aquí te dejo.
Me voy a las batallas.
Luchar es más hermoso que cantar.
Yo te digo,
a pesar del dolor,
a pesar de las patrias derrumbadas,
ama a los gorriones.
Yo sé que es difícil
hallar entre las tumbas un lugar para la risa.
Yo mismo, a veces, caigo,
y el viento
levanta mi cara como una alfombra rota,
pero aun en las celdas,
bajo la lluvia,
yo no perdí la fe.
Amigos,
aunque os golpeen,
jamás perdáis la fe;
aunque vengan días sucios,
jamás perdáis la fe,
aunque yo mismo os ruegue de rodillas,
no me creáis,
amad la vida,
¡guardad rocío
para que las flores
no padezcan las noches canallas que vendrán!
Sed felices, os ruego,
salid de los cuartos sombríos,
sed felices para que yo no muera.
Yo no escribí estos cantos
para dar espuma a las muchachas.
Yo canté porque los dolores
ya no cabían en mi boca:
yo siempre estuve aquí
peleando con mastines de pavorosa nieve;
conozco todas las caras,
he visto a los deudores tratando
de meterse en sus zapatos cada amanecer.
¿Dónde no estuve?
¿En qué pantano no bebí?
¿a qué pozo no rodé?
Ay, a mi alma caían las cáscaras
que amargas cocineras pelaban.
Amigos: en mi corazón jamás reinó silenció,
yo oí todas las voces,
escuché a las sábanas quejarse,
supe cuando las criadas escribían cartas de tristeza,
y cuando no llegó a tiempo el único pie del cojo,
y canté, América, los dolores,
y recliné en ti mi cabeza.
Más ahora digo:
degollad la tristeza,
cantad frente al mar.
Dadme la mano, amigos.
Amo la tierra flaca
que me siguió cojeando a los destierros.
No quise confesarlo antes.
Era difícil,
me ahogaba el esqueleto,
el aire me dolía,
la voz me llagaba
pero ahora te amo.
no soy herrero,
ni jinete, ni sembrador.
Yo sólo sé cantar, pero te amo;
¡también la aurora se construye con canciones!
Amigos,
os encargo reir!
Amad a las muchachas,
cuidad a los jazmines,
preservad al gorrión.
No me busquen amargos en la noche:
yo espero cantando la mañana.
Un gran viento se levanta.
Hay demasiado dolor.
Un gran viento se levanta.
He visto arder extraños ríos.
Un gran viento se levanta,
preparad la hoguera,
preparaos.
Aquí dejo mi poesía
para que los desdichados se laven la cara.
Buscadme cuando amanezca.
Entre la hierba estoy cantando.

Scorza, Manuel De: “Las Imprecaciones” (México 1955)

VALS VERDE

No viajaremos a extrañas islas,
a países de cabellera incandescente

No partiremos,
no saldremos de la ciudad ululante.

Bajo los árboles vertiginosos del crepúsculo,
vestidos de viudos, hemos de vernos.

En las estepas de los gentíos
me verás, te veré, nos veremos.

Y me dirás: “hace frío” – en invierno,
y te diré: “hace calor” – en verano.

Y alrededor de nosotros
los recuerdos de pico ensangrentado.

Las hélices amarillas del otoño
degollando pájaros inocentes.

Cierta tarde – cualquier tarde –
en una esquina nos desconoceremos.

Y por calles diferentes
a la vejez nos iremos.

Scorza, Manuel; Desengaños del Mago; Lima – 1961

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Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta

[1] Scorza, Manuel; La Danza Inmóvil; Plaza & Janes; 1983; p. 121

Perú jugó como siempre y… bueno, perdió como siempre

La historia es más o menos la misma.

El técnico se lleva una selección a un país al cual ganamos habitualmente. La selección va al hotel; se toma fotitos para enseñar a los compañeros de juerga; reconoce la cancha; da declaraciones.

Aquí en Perú, mientras tanto, los diarios lanzan titulares esperanzadores y enconmendaciones a santos oficiales y santos a granel. Luego viene el partido y Perú, que “habitualmente” ganaba (noten el tiempo en que está escrito el verbo “ganar”), pierde.

La historia está tan repetida que para este caso solamente necesitamos indicar las variantes:
Esta vez le tocó ser técnico a Uribe. Viajó solamente con 15 jugadores. Es decir: 11 en la cancha y 4 cambios incluyendo el arquero de repuesto. El juego fue más de lo mismo y menos de fútbol: uno de esos partidos sin ideas, sin creatividad y sin fuerza para patear la pelota. En resumen, y como era de esperarse, perdimos.

A este paso ya no van a quedar países en los cuales hacer nuestros partidos de “práctica y levantamiento de moral”

El lado positivo de todo esto, es que no estuvo Pizarro ni Solano ni Mendoza. Es decir, hemos comprobado que no necesitamos de nuestros jugadores extranjeros para demostrar lo que todo el mundo ya sabe: nuestro fútbol es un poquito menos que mediocre.

Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta

Continuando la saga de “Otra estúpida película romántica”; “Otra estúpida película de miedo” y “Otra estúpida película épica”

Margarita Yourcenar, a través de las Memorias de Adriano, creo puede ayudar a entender este entuerto. El hombre es un sujeto multifacético, como precisamente percibía Adriano cuando todavía se desempeñaba en los tribunales: un criminal podía a la vez ser un buen padre.

Nos acostumbramos a establecer un lazo de identidad entre los seres humanos y ciertas acciones; en el proceso filtramos todas las demás peculariedades del individuo. Recordamos el gol de Maradona ante Inglaterra, y pensamos que Maradona es ese gol fabuloso; cuando en verdad, en su debido contexto, Maradona fue un futbolista genial, moral y psicológicamente deficiente.

Luego leemos novelas como “Un Mundo Para Julius”, cuentos como “Con Jimmy en Paracas” y otras delicias de su autoría; y nos creamos un Bryce que es casi Supermán, Fray Martín de Porres y Miguel de Cervantes, todo junto; cuando lo cierto es que el buen Bryce siempre fue un gran escritor atrapado por el alcoholismo.

Dicho en lengua común y en el idioma de la franqueza: el héroe de las generaciones, era un alcohólico que había escrito un par de buenas novelas.

Ahora que los años y sus vicios han minado la poca moral que aparentó durante todo este tiempo, nos parece descubrir un nuevo Bryce; pero lo cierto es que no hay nadie nuevo en el asunto, ese fue el mismo y humano Bryce de siempre: el escritor, el borracho y el plagiario.

Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

El plagio es una callada. Sin lugar a dudas es (parafraseando a don Harry Potter) uno de los “encantamientos imperdonables” de un artista. Digo esto porque se supone que el sujeto debería ser creativo al menos, y además porque valorar el trabajo propio implica valorar el trabajo ajeno.

Sin embargo no todos los plagiarios son un tapete. Lo triste del caso es que hay plagiarios talentosos, sujetos que por pereza o por imbecibilidad indefinida deciden hacer propios los trabajos ajenos.

Precisamente, hace unos días leía un post de Ana María Prouvelarie (Argentina ella) en la que sacaba a luz una perla del gran Pablo Neruda. Hechos los créditos del caso, dejando este link para que podáis leer la nota completa aquí van los poemas para que saques tus propias conclusiones:

Poema Nº 30
DE: El Jardinero
Rabindranath Tagore
(1861-1941)

Tú eres la nube crepuscular del cielo de mis
fantasías.
Tu color y tu forma son los del
anhelo de mi amor.
Eres mía, eres mía, y vives
en mis sueños infinitos.
Tienes los pies sonrojados del resplandor
ansioso de mi corazón,
¡segadora de mis cantos
vespertinos!
Tus labios agridulces saben a mi vino
de dolor.

Eres mía,
eres mía,
y vives en mis sueños solitarios.
Mi pasión sombría ha oscurecido tus ojos,
¡cazadora del fondo de mi mirada!
En la red de mi

música te tengo presa,
amor mío.

Eres mía,
eres mía,
y vives en mis sueños inmortales.

Poema 16
DE: Veinte Poemas de Amor y una Canción DEsesperadaPablo Neruda
(1904-1973)

En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
y tu color y forma son como yo los quiero.
Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces,
y viven en tu vida mis infinitos sueños.

La lámpara de mi alma te sonrosa los pies,
el agrio vino mío es mas dulce en tus labios
¡Oh, segadora de mi canción de atardecer,
cómo te sienten mía mis sueños solitarios!

Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa
de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda.
Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo
estanca como el agua tu mirada nocturna.

En la red de mi música estas presa, amor mío,
y mis redes de música son anchas como el cielo.
Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto.
En tus ojos de luto comienza el país del sueño.

***********************

Leía además en varios de los más importantes blogs del Perú, la natural indignación contra la actitud de don Mirko y de otros sujetos más, que ante la denuncia de los muchos plagios de don Bryce, han salido con el dedo acusador, usted dirá ¿contra Bryce? Nada de eso, pues contra la internet, contra los blogs, contra los autores que se dejan plagiar, etc, etc.

La cuestión es que, por una extraña razón los plagios literarios siempre han generado ese tipo inesperado de reacciones. Debe ser una cuestión de conciencia sucia. Recuerdo, por ejemplo, que hace poco a raíz de una denuncia de plagio hecha por Hidrogo (Del Conglomerado Cultural de Chiclayo), se armó una descomunal gresca entre los miembros de un foro, en dónde los índices apuntaban a todas direcciones, menos a la frente del plagiario. Para que vean que esto no es cosa del Perú ni del ahora. Aquí les dejo una perla, un recuerdo de la bronca que se armó cuando se denunció el plagio de Neruda. Como dije al comienzo: cualquier parecido, no es más que coincidencia. VER BRONCA

Finalmente, para remover más el pozo turbio aquí dejo una tareita para que saquen sus propias conclusiones. Comparen el cuento “Los vestidos de una Dama de Alonso Cueto con “Emma Zunz” de Jorge Luis Borges. Una vez más: cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta

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Estimados amigos, los animo a visitar mi nuevo blog: “Cristianismo Hoy”; se trata de un espacio dedicado a la difusión del pensamiento cristiano, a la apologética y a la teología, entre otras cosas sabrosas.

Este blog va a seguir en actividad, disparando a todos lados; tocando temas literarios, medio filosóficos, o legales (¡que cosas más dispares!); mientras tanto, en el otro discutiremos cuestiones relacionadas con las cosas eternas.

Un abrazo

Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta

Cuando los extremos se tocan…

El principio de todo: La intermediación

El tema financiero es de importancia meridiana. La alteración del sistema podría repercutir gravemente provocar en la economía de los Estados. El plural “Estados” no tiene, en la línea anterior, una función retórica; puesto que literalmente, la caída del sistema financiero, puede ocasionar desastres de magnitudes regulares que pueden afectar a toda una región. De allí que la intermediación resulte en objeto de especial regulación por los diversos sistemas jurídicos.

Si tuviéramos que definir la intermediación de un modo sencillo, diríamos que consiste en la captación de ahorros para su posterior colocación bajo la forma de créditos. Este simple juego comercial tiene una relevancia social enorme. Puede proveer recursos para mover los agentes económicos o mecanismos de transacción más seguros (como ocurre con el asunto de los créditos documentarios).

El ahorro. ¿Qué es?

De lo mencionado anteriormente podemos percibir la trascendencia del papel del ahorro en el asunto financiero. Ahora bien, “ahorro” es una palabra a la que nos hemos acostumbrado. Usualmente la asociamos a la compra de objetos o la toma de servicios a precios más bajos. Muchas personas dicen que están ahorrando cuando compran un celular más barato o cuando escogen usar el servicio de microbuses en lugar del de taxis. Sin embargo, en un sentido estricto, tales conductas no encuadran en la definición de “Ahorro”. En verdad cuando se adquiere un producto más barato no se ahorra: se gasta. Claro, se puede decir que se gasta menos; pero se gasta al fin y al cabo.

La ley del sistema financiero da al ahorro una definición muy específica. Dice que es el “Conjunto de imposiciones en dinero que bajo cualquier modalidad, realizan las personas naturales y jurídicas del país o del exterior, en las empresas del sistema financiero. Incluyendo depósitos y la adquisición de instrumentos representativos de deuda emitidos por tales empresas”. En esa perspectiva, el término ahorro rebasa el concepto de “cuenta de ahorros” al que usualmente se le asocia, pudiendo abarcar la adquisición de bonos, instrumentos hipotecarios o cualquier forma de imposición dineraria.

El ahorro, como se puede apreciar, es la fuente de recursos del sistema financiero. Mientras que los intereses cobrados por los bancos están destinados a convertirse en utilidades (en sentido general), el ahorro está destinado a la provisión de financiamiento. Dicho de otro modo: sin ahorro no hay intermediación. De esto resulta que la competencia comercial entre las entidades bancarias se desarrolle principalmente en dos polos: La búsqueda de la mayor captación posible de fondos del público; y la búsqueda de la mayor colocación de los fondos captados en operaciones de riesgo crediticio o de mercado.

Protección Necesaria

Ahora se puede entender la necesidad de la protección. Si una entidad percibe utilidades en proporción directa a la cantidad de créditos que otorgue; podría verse tentada a colocar el dinero confiado de manera temeraria, en virtud del acertado aforismo “a mayor riesgo, mayor ganancia”. Resulta evidente, también, que el principal peligro que se cierne sobre el dinero depositado en los bancos, no sean los ladrones al estilo del lejano oeste sino los mismos bancos.

Desde esa perspectiva, la función principal de la Legislación Bancaria se presenta harto complicada. El artículo 130° del la Ley 26702 no podía expresarla mejor: “El estado promueve el ahorro bajo un régimen de libre competencia”. La complicación salta a la vista; es difícil colocar los términos “protección” y “libertad” en una misma idea y en un mismo sentido. Desde siempre, ambos conceptos han mantenido una relación inversa. Mayor protección significa menor libertad. Mayor libertad es sinónimo de menor protección. Si lo bancos pudieran colocar sus créditos como quisieran, sin ninguna restricción, entonces tendrían mayor libertad; pero a la vez, los fondos depositados quedarían desprotegidos.

¿Cómo resolver la paradoja?

Nuestra ley del sistema financiero provee diversos mecanismos de protección; entre los cuales podemos mencionar el establecimiento de horarios de atención obligatoria (mínimo de seis horas); el establecimiento de límites operativos y prohibiciones expresas; la constitución de reservas legales (por ejemplo la reserva del 35% del capital social de la entidad); la constitución de provisiones genéricas; recuperaciones expeditivas; mérito ejecutivo de las liquidaciones de saldos deudores emitidos por las empresas del sistema financiero; el vencimiento anticipado de obligaciones en caso de incumplimiento; el derecho de compensación de las empresas del sistema financiero entre sus acreencias y los activos del deudor que mantenga en su poder; la regulación del secreto bancario; la existencia de un Fondo de Seguros de Depósitos; las Centrales de Riesgos y las regulaciones especiales en cuanto a garantías en el sistema financiero; la supervisión de la SBS, etc.

Del examen de tales mecanismos se aprecia que la protección del ahorro abarca diversos niveles; uno de los más importantes gira en torno a la recuperación de los créditos (Protección indirecta del ahorro). Es aquí donde, precisamente, donde el sistema tiene una falla. Puesto que al enfatizar la protección en torno al otorgamiento y recuperación de créditos (por implicar, lógicamente una actividad de riesgo) ha perdido de vista la protección directa de los fondos; resultando que, contra todo sentido común, los gastos y ciertos cargos de mantenimiento de cuenta resultan más onerosos que los abonos o rendimientos que la entidad paga a su cliente. Debe considerarse que la misma entidad aprovecha y obtiene utilidades sobre la base de esos depósitos, de modo que no constituyen una pesada carga sino el medio principal de producir ganancias.

Como se había dicho: el mayor peligro de lo ahorros no son los ladrones, sino el mismo banco. Tener en cuenta este hecho sencillo podría ayudar a mejorar la regulación del sistema dándole una perspectiva más real, y sobre todo, más humana.

Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta

A fin de atizar el fuego un poco, aquí van algunas ideas:

  1. Considerar la protección del ahorro como protección del crédito es crear una falsa identidad entre interés social e interés bancario. La protección del crédito debe regularse en función de los ahorros y no en función de los bancos.
  2. Hacer de los problemas de crédito asuntos financieros y de los problemas de los depositantes asuntos de consumidores, evidencian una normatividad pro banco en lugar de pro sistema financiero.
  3. La regulación debe proteger el ahorro no solamente en cuanto al riesgo crediticio o mercado, sino, debe incluir también normas que protejan a los depositantes contra tratamientos comerciales desventajosos, siendo ellos precisamente la fuente del ahorro.

¿Tú que crees?

Roberto Pável Jáuregui Zavaleta