Pequeña argumentación a favor de su heroicidad

El día de hoy me presentaron a Charles Bukowski; hubo lo que se llama química, y le puse el título de héroe en el pecho.

En principio creo que es un héroe porque se hizo escritor por las mismas razones por las que a mí me gustaría serlo: “dormir todos los días hasta las doce”
En segundo lugar, es un héroe porque escribió como quizo.
En tercer lugar, es un héroe porque está muerto… y sin embargo, su voz se escucha

¡Salud Charles!

Hubiera sido imperdonable terminar esta nota sin una muestra poética del buen Charly, aquì les dejo tres perlitas:

Confesión

Esperando la muerte
Como un gato
Que va a saltar sobre
La cama

Me da tanta pena
Mi mujer

Ella verá este
Cuerpo
Blanco
Rígido
Lo zarandeará una vez y luego
Quizás
Otra:

Hank no
Responderá.

No es mi muerte lo que
Me
preocupa, es mi mujer
Que se quedará con este
Montón de
Nada.

Quiero que
Sepa
Sin embargo
Que todas las noches
Que he
dormido a su lado

Incluso las discusiones
Más inútiles
Siempre
fueron
Algo espléndido

Y esas difíciles
Palabras
Que siempre
temí
Decir
Pueden decirse
Ahora:

Te amo.




El rostro de un candidato político en una valla publicitaria

Ahí está:
No demasiadas resacas
No demasiadas peleas con mujeres
No demasiados neumáticos desinflados
Nunca pensó en el suicidio

No más de tres dolores de muelas
Nunca se saltó una comida
Nunca estuvo encarcelado
Nunca estuvo enamorado

7 pares de zapatos

un hijo en la universidad
un coche que no tiene más que un año
pólizas de seguros
un césped muy verde
cubos de basura con tapa hermética

seguro que le eligen.

LLEGARON A TIEMPO

me gusta pensar en escritores como James Joyce
Hemingway, Ambrose Bierce,
Faulkner, Sherwood
Anderson, Jeffers, D. H. Lawrence, A. Huxley,
John Fante, Gorki, Turgenev, Dostoievsky, Saroyan,
Villon, incluso Sinclair Lewis, y Hamsun, incluso T. S.
Elliot y Auden, William Carlos Williams y
Stephen Spender y el valiente de Ezra Pound.

me enseñaron tantas
cosas que mis padres
nunca me enseñaron, y
también me gusta pensar en
Carson McCullers
con su Café Triste y Ojo dorado.
ella me enseñó muchas
cosas que mis padres
nunca supieron.

me gustaba leer los libros de
tapa dura de las bibliotecas
en su simple encuadernación de biblioteca
azul y verde y marrón y rojo claro
me gustaban los viejos bibliotecarios
(varones y mujeres)
que te miraban seriamente
si tosías o te reías muy
fuerte,
y aún cuando se parecían a mis padres
en realidad no había
ninguna similitud.

ahora ya no leo a estos autores que alguna vez leí
con tanto placer,
pero es bueno pensar en ellos,
y también me
gusta mirar las fotografías de Hart Crane y
Caresse Crosby en Chantilly,1929
o las fotos de D. H. Lawrence y Frieda
asoleándose en Le Moulin,1928.

Me gusta ver a André Malraux en su traje de aviador
con un
gatito en el pecho y
me gustan las fotos de Artaud en el loquero
Picasso
en la playa con sus fuertes piernas
y su cabeza pelada, y también está
D. H. Lawrence ordeñando esa vaca
y Aldous en Saltwood Castle, Kent,
Agosto
de1963.

Me gusta pensar en toda esta gente
que me
enseñaron tantas cosas que yo
nunca había imaginado antes.
y me
enseñaron bien,
muy bien
cuando eso era tan necesario
me mostraron
tantas cosas
que nunca creí que fueran posibles.
todos esos amigos
bien adentro de mi sangre
quienes
cuando no había ninguna
oportunidad
me dieron una

Charles Bukowski