A fin de atizar el fuego un poco, aquí van algunas ideas:

  1. Considerar la protección del ahorro como protección del crédito es crear una falsa identidad entre interés social e interés bancario. La protección del crédito debe regularse en función de los ahorros y no en función de los bancos.
  2. Hacer de los problemas de crédito asuntos financieros y de los problemas de los depositantes asuntos de consumidores, evidencian una normatividad pro banco en lugar de pro sistema financiero.
  3. La regulación debe proteger el ahorro no solamente en cuanto al riesgo crediticio o mercado, sino, debe incluir también normas que protejan a los depositantes contra tratamientos comerciales desventajosos, siendo ellos precisamente la fuente del ahorro.

¿Tú que crees?

Roberto Pável Jáuregui Zavaleta

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