Perú jugó como siempre y… bueno, perdió como siempre

La historia es más o menos la misma.

El técnico se lleva una selección a un país al cual ganamos habitualmente. La selección va al hotel; se toma fotitos para enseñar a los compañeros de juerga; reconoce la cancha; da declaraciones.

Aquí en Perú, mientras tanto, los diarios lanzan titulares esperanzadores y enconmendaciones a santos oficiales y santos a granel. Luego viene el partido y Perú, que “habitualmente” ganaba (noten el tiempo en que está escrito el verbo “ganar”), pierde.

La historia está tan repetida que para este caso solamente necesitamos indicar las variantes:
Esta vez le tocó ser técnico a Uribe. Viajó solamente con 15 jugadores. Es decir: 11 en la cancha y 4 cambios incluyendo el arquero de repuesto. El juego fue más de lo mismo y menos de fútbol: uno de esos partidos sin ideas, sin creatividad y sin fuerza para patear la pelota. En resumen, y como era de esperarse, perdimos.

A este paso ya no van a quedar países en los cuales hacer nuestros partidos de “práctica y levantamiento de moral”

El lado positivo de todo esto, es que no estuvo Pizarro ni Solano ni Mendoza. Es decir, hemos comprobado que no necesitamos de nuestros jugadores extranjeros para demostrar lo que todo el mundo ya sabe: nuestro fútbol es un poquito menos que mediocre.

Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta