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Los nombres de Borges y Cueto ahora se ven unidos en un nuevo hecho de “sangre”.

Resulta que según algunas publicaciones y muy bien informados blogs, Alonso habría tenido un desliz de esos que las buenas gentes denominan negligencia, y que las malas lenguas bautizan como “plagio”.

Examen de evidencias:

El Utero de Marita ha tenido la cortesía de poner a disposición del público, con el tiempo suficiente para enredarse de estos entuertos, ambos textos; el artículo “de” Alonso Cueto, y el artículo de la Nación..

No se necesita un examen pericial para determinar que la similitud es una asombrosa “coincidencia”

La declaración Instructiva:

Como en toda investigación científica (al estilo Código de Procedimientos Penales) debe haber una sabrosa declaración del imputado, en la cual refiere nombre, religión, bebidas favoritas, cigarros recomendables, ingresos y clubes, además de lugares habituales de uso de drogas (en caso de usarlas); nos pasaremos de frente a la quinta pregunta. Y en este punto recurriremos al bien documentado blog Radio Alfil, en la que se han colocado las dos versiones oficiales del laureado escritor nacional (a fuerza de evitar odiosas acusaciones debemos reconocer que las fuentes de ambas versiones son perfectamente citadas en el mencionado blog)

En resumen, en la primera declaración, Alonso Cueto hace lo mismo que hizo el hermano de Kouri cuando lo pescaron recibiendo los cuchumil dólares de las manos de Vladimiro: lo negó todo, más o menos así:

“No podía por lo tanto haber publicado nada en otro diario el 2 de octubre. Incluso una semana antes de dejar Expreso, después de hablarlo con su director de entonces Manuel D’ornellas, dejé de ir al diario. Es posible, entonces, que si el documento que tienes es cierto, haya quedado mi nombre en algún cuadro o marco de los diagramadores y haya entrado allí el artículo que a lo mejor encargué a alguien pero que no escribí. Esto, si es cierto el documento” (Tomado de Radio Alfil)

Es decir, Cueto lanza un argumento mitad físico y mitad lógico. Los cuerpos ocupan un solo espacio en el universo. Su cuerpo, que ocupaba el diario Expreso pasó a ocupar otro espacio en otro medio de comunicación, por lo tanto, ergo, so, es imposible, a no ser que tenga el don de la ubicuidad que haya escrito ese artículo; ya que no sería la primera vez que se publican artículos con su nombre… (Esta última parte de la explicación es una espada de dos filos y sin empuñadura).

Luego, Cueto reflexiona, regresa de viaje, y declara lo siguiente:

“1. Al buscar en mis archivos he encontrado que efectivamente escribí ese artículo, que fue el último que publiqué en “Expreso”. Tengo el original en mis manos.
2. En el artículo original, hay una explícita referencia en el final de la primera columna. Allí menciono que la prensa argentina ha destacado algunas de las historias de la relación entre Borges y Kodama. Esta sección de mi artículo aparece sin embargo parcialmente mutilada, probablemente sin mala intención, en el facsímil que reproduce “Correo”. (Tomado de Radio Alfil)

Como creo que Alonso Cueto se merece un juicio justo; y el pasado y difunto Código de Procedimientos Penales prescribía que cuando el reo indicaba un hecho favorable a su defensa, este debía ser verificado de inmediato, hago un súbito alto en la redacción de esta nota, para aplicar por primera vez en la historia del Perú el mencionado precepto, y vuelo al recorte periodístico para confirmar la mutilación de la primera columna del artículo sub materia. (Si desea verificarla conmigo haga click aquí)

Resultados del Examen del Recorte:

Se aprecia que efectivamente aparece un rectángulo que “recorta” la hoja del diario, afectando “aparentemente” no solamente la primera, sino las tres primeras columnas.

  1. Digo “aparentemente”, porque teniendo en cuenta que se ha cortado tres columnas y por lo tanto una significativa parte del artículo, es de esperarse que no haya concordancia entre el final de cada una de estas columnas y los textos que continúan.
  2. De una sencilla lectura se aprecia que los textos de la primera, segunda, tercera y cuarta columna de la nota guardan absoluta concordancia, no apreciándose vacíos ni falta de coherencia. En otras palabras: un examen del artículo nos muestra una unidad coherente, sin evidencia de adulteración o mutilación descuidada.
  3. Cortar casi 25% del artículo de ese modo, y arreglárselas para que conserve la fluidez de un solo texto hacen del patriota más que un revelador de plagios, un genio; más que un genio, un suertudo convicto y confeso. Una hazaña de ese calibre no creo que pueda repetirse.

    Conclusiones:

    Las evidencias parecen indicar que ha caído otro ícono de las juventudes universitarias. Aunque hablando entre nosotros, Bryce me caía más simpático.

    Roberto Pável
    Jáuregui Zavaleta

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Próximamente:

“Cueto: ¿La confesión literaria?”
“Cueto y Borges: coincidencias coincidentes”


¡Ojo!