¿Eureka? … ¡por favor!

Un aviso en Menéame, me llevó a la página del País. La noticia: “La Iglesia Católica Borra el Limbo Después de Siglos”.

Las implicancias teológicas son simples: A partir de ahora, los bebés católicos que mueran sin bautizar, podrán acceder al mismo beneficio del que han gozado siempre los bebés protestantes, el de ir al cielo sin trámites burocráticos.

Las implicancias en cuanto a imagen de marca han resultado poco favorables: la noticia ha sido la delicia de los escépticos y ateos, quienes la han celebrado con el natural buen humor con que se acoge una metida de pata (Ver comentarios en Meneame)

Las implicancias institucionales son un poco más serias: la legitimación del cristianismo en su versión oficial (léase Católicos y similares) supone agentes autorizados que mantienen el monopolio de la fe por orden misma de Dios.

Como todos sabemos, se supone que la Iglesia Católica tiene el copyright de la doctrina verdadera, y aunque se sostenga que el Limbo nunca fue una doctrina oficial de esa iglesia; la espera, de aproximadamente unos 1,500 años, en la corrección del error resulta ciertamente inquietante. Más aun cuando, sin necesidad de reunión de la Inquisición (ahora llamada “Congregación de la Doctrina de la Fe”), las iglesias de la Reforma Radical jamás habían creído ese absurdo supersticioso.

El punto es, si durante siglos se permitió que los católicos se creyeran una barrabasada como que el bautismo sirve para que los bebés dejen de ser “moritos”, ¿cómo se puede asegurar que no están equivocados en todo lo demás? Se me viene a la cabeza el feo papelón de Galileo.

En fin, a esas cosas se expone uno cuando renuncia a la libertad de conciencia para convertirse en un seguidor de la manada.

Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta

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