Hacia una definición del Montesinismo

En muchos aspectos Vladimiro Montesinos ha sido un transformador. Fácilmente se pude trazar una línea en la historia que la divida en dos eras: antes de Montesinos y después de Montesinos. Ya que hemos de coincidir en que antes de Montesinos hubieron trafas, fraudes, manipulaciones y argollas; pero después de Montesinos, los sinverguenzas de otros tiempos quedaron como bebés de pecho: “En la tierra de los ciegos, el tuerto es rey”

Verbi gratia: Los apristas fueron recibidos con los brazos abiertos, ya que la gente consideró que habían sido burros y corruptos, en una proporción de 80% burros y 20% corruptos.

Sin embargo tenemos a un sujeto como Garrido Lecca haciendo el rol de Vladimiro de un modo tan burdo, que la proporción antes descrita puede ser recalibrada del siguiente modo: 120% burros y 300% corruptos. (Hay que tener en cuenta, además el feo asunto del exagerado énfasis que Correo venía haciendo respecto al fenómeno del Niño)

Vladimiro Montesinos y el “montesinismo” resultante, ha trascendido ahora el mundo de la política y se ha colado en los aspectos ordinarios de la vida. Los promotores educativos chicha trafican notas al estilo montesinos; los policías municipales manejan el problema ambulatorio al estilo montesinos; las empresas de taxis buscan protegerse de la delincuencia al estilo montesinos; y hasta la Miss Perú es elegida al estilo montesinos.

En este último caso, en el de las misses, la situación ha adquirido dimensiones de un “alegre” patetismo: Don Elías (de la Universidad Privada San Juan Bautista), como hombre relacionado con la enseñanza universitaria, tiene el sueño de que su hija se convierta en La próxima ganadora del premio nobel de física? No… sino en Miss Perú Universo (aquí vendría bien un buen Plop!); entonces se convierte en principal auspiciador (es decir en el sujeto que pone el dinero) de la “Elección Interna” (para usar un término del propio Luzio [Comité Organizador]); y para maravilla y sorpresa de la afición (que esos eventos tienen sus respetables seguidores) resulta que el sueño de la hija del que dio dinero se cumple (quien dice que en este mundo no se puede lograr la felicidad) y es elegida “internamente” como la nueva Miss Perú.

Sin embargo la jugada montesinista no estaría completa sin una Pinchi Pinchi, sin el testaferro, sin el chivo expiatorio (en el peor de los casos); y allí es donde aparece doña Trigoso Pinto, quien fue presentada por el Comité Organizador ante Reporte Semanal (Frecuencia Latina) como una empresaria de bajo perfil que está de viaje de negocios por Alemania y que no regresaría hasta mediados de Mayo… grande fue mi sonrisa cuando se destapó que la empresaria era una secretaria de… no adivinan? … de la Universidad Privada San Juan Bautista…

Los concursos, certámenes de belleza, y cosas por el estilo me importan un reverendo comino, pero caray, está historia de belleza es tan fea que da ganas de vomitar.

Conclusiones:

Primera: Se puede definir el Montesinismo como una corriente ética por la cual se otorgan beneficios a cambio de cualquier alma.

Segunda: Mejor me voy a ver Miss Simpatía (Con Sandra Bulock)

Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta

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