El silencio de los inocentes

El largo debate llegó al final. La Asamblea Legislativa del Distrito Federal de Méjico aprobó la despenalización del aborto dentro de las primeras doce semanas.

Como se sabe, la libertad de abortar se considera medular, dentro de la reivindicación de los derechos de la mujer. De hecho, en los fundamentos del caso Roe vs Wade (1973) se encuentra la valoración de dos bienes jurídicos: la protección jurídica de la vida y la protección jurídica de la libertad individual.

Mediante una serie de argumentos legales, en donde se mezclaban lógica y arbitrariedad, la sentencia pretendió conciliar ambos bienes jurídicos (libertad y vida) de un modo bastante ingenuo: la mujer es libre de disponer de su cuerpo por cierto número de semanas, dentro las cuales le es permitido abortar; transcurrido el plazo el Estado protege la vida del feto.

Ha transcurrido tiempo desde entonces. Algunos países han optado por la legalización del aborto, porque la identifican como sinónimo de civilización, como liberación femenina, como signo de desarrollo.

Mientras tanto Norma McCorvey, la Jane Roe de 1973, la heroína de la causa del aborto; ha reconocido que fue falso que el hijo que esperaba a los 20 fuera producto de una violación; agradece a Dios no haber abortado; intentó varias veces el suicidio por el cargo de conciencia de haber sido la causa de la muerte de tantos niños; y finalmente, se ha entregado a la causa de la prohibición del aborto.

Como vemos, la historia tiene un extraño sentido de la ironía.

Por mi parte, nunca entenderé la idea por la cual la libertad de la mujer debe afirmarse sobre la muerte de los inocentes.

Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta

Fuente:

La Crónica: Aprueban despenalización del aborto