El otro día un desocupado ciudadano llegó hasta este blog humilde. Y al leer nuestro post sobre la congresista Canchaya manifestó lo siguiente, con indignación:

“La Congresista Canchaya asistió el día de hoy a la Comision de Etica del Congreso y presntó sus descargos. De cuando aca la palabra de un canal como America Televison es ley???? canal que se vendio, se vende y se vendera siemrpe la mejor postor…de cuando aca???? Escuchen la version de Canchaya tambien…seamos imparciales…de eso se trata la democracia. Dentro de todo la señora se ha puesto a derecho a dado las explicaciones pertinentes. Vamos cualquiera puede sembrar una noticia asi..veamos mas alla de nuestras narices” (SIC)

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Tengo la nariz larga, y eso de “ver más allá de mis narices” puede ser un poco desafiante. Por lo que he decidido volver a examinar el tema, espada del augurio en mano, para poder atisbar más allá de lo evidente o, en su defecto, más acá de la evidencia.

Seamos justos e imparciales, y escuchemos con buena fe las explicaciones de doña Elsa Canchaya:

Explicación 1: “Es falso que sea una empleada doméstica…No es mi empleada doméstica. La señorita tiene quinto de secundaria completo y ha recibido cursos de especialización…Está preparada porque yo la he formado durante tres años”

Explicación 2 : “Pero si esta señorita hubiera sido blanca, rubia y de ojos azules, nada hubiera pasado y no la hubieran criticado por ser una de mis empleadas en el Parlamento”

Explicación 3: “una cortina de humo que ha calzado como anillo al dedo”

Examinadas las explicaciones de la congresista, concentrémonos para ver más allá de nuestras narices. A ver, todos juntos repitamos Ommmmmmmmmmmm:

Veo… veo… veo… La verdad, sigo viendo a un otorongo descarado; más aun cuando ahora sabemos que “la asesora” jamás pasó a recoger su credencial en el Congreso, y que probablemente solamente haya prestado su nombre para justificar egreso de remuneraciones. Esto último no me sorprendería, tratándose de políticos no me parece que haya alguno al que se le pueda aplicar el calificativo de decente. Lo que sí me causa confusión es que haya un peruano capaz de tomarse el trabajo de abrir una cuenta de blogger para insinuar anónimante, por cierto, la inocencia de Elsa Canchaya. Como diría el chileno Condorito ¡Plop!

Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta

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