Los hechos en los que se basa

esta crónica son reales.

Por lo tanto, cualquier parecido

con la realidad NO es pura coincidencia.

La historia va, más o menos, así:

Una señora de 60 años viene del mercado. En la mano derecha trae una de esas bolsas enormes de plaza; con la izquierda apoya su lento andar en un bastón. Sus pasos son pausados porque, además de la obvia carga de los días de mercado, nuestra protagonista padece una severa artrosis múltiple.

Cerca de allí, un asaltante ha planeado alimentar su codicia a expensas de la viejita. Compra un par de rifles M-16, granadas de guerra, cuchillos de asalto y botas con puntas de acero. Luego, se esconde al acecho en un callejon solitario.

La anciana se aproxima inadvertida.

– ¡La bolsa vieja de m…! – grita el asaltante, mientras pone el cañon de su M – 16 en la boca de la viejecita. Luego la lleva al callejón, la tira al suelo, le patea el estómago, la cabeza, las costillas y la nariz. Le roba el bastón ($25), la bolsa y su contenido ($30) y la billetera ($40). Luego se autotitula: Caco Viril, el “Jamás vencido”.

En la próxima esquina se encuentra con un caballero inglés que le ofrece $10 por todo. El delincuente piensa que ha hecho el negocio de su vida y dice: Ok, thank you, you got a deal, great y demás cosas semejantes a esas.

Un productor chileno mira el incidente desde la ventana de su hotel, sus ojos brillan, sus labios sonríen, en su mente comienza a expandirse el eco de una palabra:

¡Epopeya!

Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta

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