“No hay sin suerte” es un refrán abreviado y popular pariente de este otro, de existencia más antigua: “Hierba mala, nunca muere”. Ambos refranes, por razones prácticas, circunstanciales y afectivas, le caen a Alberto Fujimori como “anillo al dedo”.

El asunto es el siguiente, cuando parecía que su situación iba a definirse de una vez por todas; cuando ya algunos medios incluso vaticinaban un informe favorable a la extradición por parte de la Fiscal Mónica Maldonado; ahora resulta que ésta ha pedido una ampliación de su descanso médico.
Esta enfermedad me resulta bastante sospechosa. Porque caramba, es asunto de redactar un informe que hasta podría ser dictado a un secretario… aquí otro refrán: “piensa mal y acertarás”.

Sin embargo, más allá de este asunto, ya que al fin y al cabo el informe deberá emitirse tarde o temprano; me intrigan los efectos que la extradición podría provocar en el actual gobierno. Como sabemos los líderes apristas son políticos profesionales, es decir que podrían vender a sus madres si esto les permite mejorar sus capacidades de gobierno o de acción. No sería la primera vez que hayan pactado con antiguos enemigos. En cierta forma, de acuerdo a las circunstancias, parte de su historia se ha realizado sobre la base de traicionar cristos y hacer arreglos con el mismo don Sata.

Si tenemos en cuenta que los destapes en Unidad Nacional han producido que se revuelva el estómago de Lourdes Flores. La extradición de Alberto Fujimori sería una papa caliente sazonada entre la expectativa de justicia popular y el deseo de mantener al apoyo de la bancada fujimorista.

Roberto Pável

Jáuregui Zavaleta


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