Estuve en una de esas emotivas actuaciones por el día del padre en el jardín de mi hijo. Los niños de tres años cantaron “Te quiero papá”, una pareja de cuatro añitos bailó una marinera y luego una morena de 20 bailó la culebraica…se nos está pegando las costumbres de los funcionarios del Estado.

Siempre tuve un apego especial a mi padre. Cuando era niño recorríamos librerías los fines de mes (cuando le pagaban el sueldo) para buscar libros; algunas tardes nos leía a Wilde y a Scorza, y otras veces, poemas de amor. Cuando fuí adolescente jugábamos ajedrez y conversábamos sobre el socialismo. Ahora nos vemos cada mes para hablar de fútbol, y de lo estúpida de la reforma educativa.

En mi casa teníamos un tocadisco rojo. Un día mi papá llegó con un disco de 45; de los chiquitos. Es Piero me dijo, mientras escuchábamos la música probablemente recordaba al abuelo… y bueno, no creo que haya otra canción más apropiada para recordar al querido viejo.

El video es de una película que vi hace siglos, Piero hacía el papel de cura.

Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta