Esta vez el pleito de Hugo Chávez queda dentro de la clasificación “el que se chupa pierde”.

Aclarando la terminología para el público no peruano: “chupar” en un sentido estricto debe ser entendido como “Sacar o extraer con los labios y la lengua el jugo o la sustancia de algo” (Real Academia de la Lengua Española). El significado de la palabra cae por su propio ruido, ya que la voz es onomatopéyica: refleja ese sonidito que hacemos cuando tenemos un mango entre los labios: chup, chup, chup…

En el Perú: chuparse es, coloquialmente hablando, avergonzarse, perder ánimo, desanimarse, acobardarse, y demás actitudes afines.

“El que se chupa pierde” es una sub – clasificación universal de las disputas masculinas, presente en cada una de las culturas del planeta (con distinto nombre por cierto), y que consiste en llevar al contrincante hasta los límites de su valor. Ejemplos:

1. Típico en las películas de Hollywood: el muchacho bueno toma un coche y lo dirige contra el frontis del vehículo que viene manejando el muchacho malo, y corren así, el uno contra el otro, “el que se chupa pierde”, es decir quien se hace a un lado y deja pasar el carro del otro.

2. Luego de ver el “Aro” a eso de las doce de la noche, tu amigo te reta a meterse al cementerio y llamar al diablo en la tumba negra de los Ganoza (que dicen que hizo pacto con el maléfico). “El que se chupa pierde”, es decir, quien no salta el muro del cementerio…

El mérito de Hugo Chávez habría sido, tomar esta forma de expresión hormonal masculina de las películas adolescenteras y de las series de los años 60, para meterlas en el corazón de la política mundial.

Veamos la noticia contada por los que saben contar noticias:

“En declaraciones a la prensa oficial venezolana a su llegada a Teherán, en una escala de su gira que también lo llevó a Rusia y Bielorrusia, Chávez lanzó la dura advertencia:”No estamos desesperados por entrar a un viejo Mercosur que no quiera cambiar. Si no podemos entrar a Mercosur porque la derecha brasileña tiene más fuerza, entonces nos retiramos”.

“Si ellos no quieren que nosotros ingresemos al Mercosur, no tenemos ningún problema. Yo incluso soy capaz de retirar la solicitud”, agregó el mandatario, en referencia al Congreso de Brasil, que espera un gesto de disculpa de Chávez por unos comentarios suyos antes de ratificar la adhesión de Venezuela. El canciller brasileño Celso Amorim declaró esta semana que Brasil condiciona la adhesión plena de Venezuela al Mercosur a que Chávez se retracte de declaraciones que agraviaron al Congreso brasileño.”
Clarín.com

Primero, el Senado Brasileño toma su vehículo y se lanza frente a Hugo Chávez y le dice “si primero no te disculpas por decir tus acostumbradas estupideces, no entras”, Hugo Chávez que salió del club de los andinos (especie de Comunidad del Anillo de la política andina, solamente que sin el mago, el enano, el anillo, el elfo, los hobbits, el ranger y el guerrero con problemas de personalidad) está en el aire en cuanto a relaciones internacionales (salvo aquellas en las que regala plata venezolana a sus parásitos aduladores del momento), en un gesto propio de un caudillo, retruca diciendo: “Si no me dejan entrar, retiro mi solicitud” y enfila su vehículo contra el Senado Brasileño.

La jugada es interesante. Ahora la pelota está en cancha de los brasileños. Argentinos y demás socios de MERCOSUR quieren sacar provecho de la locura de Chávez y de su complejo de Santa Claus Mahoista, lo que podría implicar cierta presión sobre los cariocas. Por su parte, Chávez, a falta de MERCOSUR puede solazarse de la fraternidad y la alianza de Evo y sus nuevos feudos centroamericanos: los nuevos amigos que ha adquirido con los petrodólares norteamericanos. Con la garantía del contar con semejante respaldo, no resulta raro que ahora esté pensando en desarrollar tecnología nuclear…

En fin, podrán decir que Hugo Chávez es muchas cosas; podrán decir que Hugo Chávez no es otras tantas; pero lo que no podrán negar es que Hugo Chávez ha demostrado que es un líder 100% masculino.

Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta