Atormentado por una de las peores gripes de mi historia, enmarcada – se entiende –, en uno de los peores inviernos en los que he estado; y entregado al postmoderno pasatiempo del zaping caí en uno de mis referentes en lo que se refiere a cultura contemporánea (siempre hablando en sentido antropológico), es decir en la sesuda programación de E! Entertainment Television.

Me llamó la atención que había despertado entre las estrellas “hollywoongans” (este adjetivo lo acabo de inventar) el lanzamiento del iphone de Apple. La democrática empresa ni siquiera había hecho repartición previa entre las estrellas, de modo que dioses y mortales habían tenido que esperar al lanzamiento oficial, lo que hacía que actrices, actores, modelos, y famosos de toda clase de sexualidad se ruborizara diciendo cosas como: “noooo, todavía no he conseguido uno…”, “Mi hermano está como loco pidiéndome uno… dice que lo necesita” “La verdad no sé para qué lo necesita, si ni siquiera sabe para qué sirve…” y demás cosas semejantes a estas, que nos daban una idea de lo que es el mundo del lado de Paris Hilton y porqué estas gentes acaban entrando y saliendo de centros de rehabilitación.

Nos salimos del tema. Como ocurre a menudo que la gripe nos nubla el recto uso del ingenio. Sin embargo vayamos al asunto de los iphone. Resulta que si bien hubieron elogios, también es cierto que hubieron críticas de parte de los periodistas encargados de reseñar el producto. Veamos:

“Walter Mossberg, columnista del diario financiero Wall Street Journal y uno de los principales “gurús” en tecnología, señaló que se trata de un producto que, a pesar de algunos fallos, es “bonito y rompedor”. (Univision.com)

¿Qué? Si voy a gastar entre $500 y $600 en un celular, por mucho que pueda ir a la luna solito, me sobresaltaría si alguien me dice “a pesar de algunos fallos”, es “bonito”? Veamos, te vas a subir a un avión experimental y el sujeto te dice: “No te preocupes, tiene algunos fallos, pero el diseño es super, cuando se estrelle vas a verte super fashion, porque es bonito y rompedor.” Con la mano en el pecho: ¿te subirías al avión?

Otro crítico dijo lo siguiente:

“el columnista del The New York Times David Pogue también alaba el aparato en un artículo en el que señaló que, a pesar de lo que califica de notables fallos, el iPhone cumple las enormes expectativas.Incluso en su primera versión, “el iPhone es el producto electrónico más sofisticado que ha habido en años”, indicó Pogue.” (Univisión.com)

Por su parte, Pogue menciona que los fallos no son pequeños sino NOTABLES. Caray, decir que un estudiante es bueno es una cosa, decir que es notable nos predispone a entrevistarnos con un potencial Einstein. Si te van a presentar una chica muy sofisticada pero con fallas notables ¿qué te esperas?.

La cuestión es que siendo norteamerica el continente del consumo, una novedad como el iPhone no podía pasar desapercibida, y largas colas al mejor estilo del tercermundo se formaron para poder adquirir un modelo de los deseados teléfonos. Entonces vinieron los problemas:

“Timothy Johnson, de 36 años, de Collegeville, Pensilvania, dijo que su celular fue activado el domingo por la tarde, cerca de dos días después de que lo comprara.”La experiencia de la activación es inaceptable”, señaló Johnson.”

El asunto es que la avalancha de compradores ha rebasado la capacidad de AT&T para atender la demanda de activaciones, lo que ha reducido a la sofisticada pieza de tecnología a poco menos que un “pisapapeles de $600.00”, ya que, sin la activación ni siquiera funciona la alarma del condenado aparatito.

Como ya lo dijeron en un comercial, que la publicidad exagera no es ninguna novedad. En general soy un poco escéptico de las novedades tecnológicas que se presentan con tantos platillos, bombos y fuegos artificiales. Desde la Torre de Babel hasta el Titanic, muchas hemos tenido que asumir las consecuencias de quebrantar las irrefutables leyes de Murphy. Precisamente se me viene una a la cabeza: “Cuando pienses que todo está perfecto. Vuelve a mirar, de seguro has visto mal”

No está demás que soy un escéptico de todo este alboroto, después de todo si hay algo pasajero y fugaz hoy en día eso es la tecnología.

Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta