La noticia fue publicada en meneame, y proviene del Espacio Fílmica, de David Bravo. La Warner, a fin de prevenir la acción de la piratería ha decidido usar técnicas de prevención que, en el mundo de los negocios, serían un paralelo de la doctrina de la Guerra Preventiva del no- muy – querido George Bush.

La lógica de esta nueva estrategia de maltrato a los clientes es que cualquiera podría ser un pirata, por lo tanto, hay que hacerlos sentir como en la cárcel:

“En el segundo documento, que algunos recibieron con anterioridad junto con las entradas, te explican las razones por las que te están pidiendo perdón. Según el contenido del mismo, no podrás entrar en la sala con teléfonos móviles, cámaras o cualquier otro aparato de filmación. Tendrás que dejar esos objetos en una bolsa, que también te entregan. Si te pillan dentro de la sala con alguno de estos objetos “le serán retirados y será acompañado fuera de la sala”. La pregunta pertinente a esto último sería: ¿ambas cosas sucederán? ¿Me lo retiran y me expulsan? Es decir, ¿me quedo sin el aparato? ¿Es una especie de penalización por haber sido travieso? ¿O quieren decir (aunque no es lo que dicen) que nos expulsan a ambos, a mi y al arma criminal que llevo conmigo, pero sin separarnos?…

Por último, la prueba final: el arco detector de metales. A uno de los asistentes le delataba continuamente el pitido del detector. Tuvo que pasar varias veces bajo el arco y, justo cuando estaba a punto de desnudarse por completo, descubrieron que se trataba de su ventolín. Estos asmáticos siempre la están liando donde quiera que van. Poco después, Michael Scofield, que se había pasado de listo, intentó entrar con un iPod y lo pillaron allí mismo enviándolo inmediatamente a una cárcel panameña.”

David Bravo; “Tratando como criminales a los asistentes del preestreno de la última de Harry Potter”; Espacio Fílmica.

La noticia ha levantado polvareda. Hay gente indignada y hay quienes ironizan sobre la posibilidad de colocar sillas eléctricas en las salas de cine para castigar a los traviesos, sillas eléctricas que maltraten pero no maten, “porque los muertos no compran entradas”.

Debo decir que el asunto me tiene sorprendido; esperaba más de la gente creativa del cine, ¿por qué no hacer una escenografía de la Prisión de Azkaban, con los empleados (encargados de requisar celulares) vestidos de Dementores para que los asistentes se alucinen dentro del mundo mágico de Harry Potter?

Particularmente, la noticia me ha hecho reflexionar y definitivamente algo se tendrá que hacer. Alguna medida de lucha se deberá de tomar. Yo, por ejemplo, no iré al estreno de Harry Potter… iré la semana siguiente, y dentro de dos meses compraré el DVD… pirata.

Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta

Fuente: Tratando como a criminales a los asistentes del preestreno de la última de Harry Potter