Inglaterra solicita la extradición de Andrei Lugovoi (un ruso) para ser juzgado por el homicidio de Alexander Litvinenco (otro ruso) ocurrido en Londres. La constitución rusa prescribe que los rusos no son extraditables (igual que los japoneses que no extraditan japoneses). Inglaterra responde expulsando seis diplomáticos rusos. Para más detalles leer la BBC en este link.

El Perú solicita la extradición de un tal Alberto Fujimori (un peruano, expresidente, y japonés encubierto). El Japón rechaza el pedido basándose en el mismo argumento que los Rusos. El Perú no dice ni pío. Parece ser que el subdesarrollo disminuye también las dignidades. Luego, el Perú solicita la extradición del mismo canalla a Chile, y Chile dice nones. El Perú, bien gracias.

Me sorprende la energía con que Inglaterra solicita extradiciones de individuos extranjeros que cometen delitos comunes en su país, en contraste con la “indiferencia” y negligencia con que el gobierno sigue el proceso de extradición de un sinverguenza que, como nos hizo recordar Humala, el loco, es conocedor de secretos de Estado relativos al Perú.

¿Qué debería hacer el Perú? Primero: expulsar algunos diplomáticos japoneses y chilenos para empezar a lavarnos la cara de estúpidos, que obviamente debemos tener… lo segundo es más atrevido… organizar un equipo similar a los Chavín de Huantar y enviarlos a Chile a… (sugiera usted el verbo) …al traidor que ha jurado dar la vida por una nación extranjera.

Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta

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