El cardenal Roger Mahoney pide disculpas a los cientos de personas que sufrieron abusos sexuales durante años con el conocimiento de los líderes de la iglesia Católica. Es importante recalcar la participación o complicidad de la iglesia en el asunto ya que de no existir responsabilidad no se pagarían $ 660 millones por pura caridad. Fue necesario la amenaza de juicio y escarnio público para que la iglesia asumiera su responsabilidad. Los costos en juicios sobre abuso sexual han ascendido a $1,500 millones de dólares en todo el país. En el caso de la iglesia Católica, al ser un organismo burocráticamente centralizado, se ha podido determinar con mayor facilidad sus políticas de encubrimiento sistemático. Sin embargo, también entre evangélicos se producen casos de violación de menores. Una revisión de la ética ministerial se hace urgente.

El tema sexual ha sido una cuestión complicada dentro de la Iglesia cristiana. La oficialidad de la iglesia tiene un dogma y una imagen que hacer prevalecer por encima de la dignidad del hombre. ¿Qué es más importante la reputación de la Iglesia Católica o un niño abusado sexualmente? Desde la perspectiva clerical la organización eclesiástica es más importante, por lo tanto los chicos violados han sido un mal menor que se debía ocultar.

Ocultar el abuso ha sido, relativamente, sencillo cuando la iglesia ha hecho uso de un arma de poder psicológico formidable: su retorcida y alevosa doctrina del perdón y el silencio. Se le dice a la víctima que es su obligación perdonar como Cristo perdonó, y que no debe decir a nadie nada de lo que ocurrió. Se olvidan los encubridores que el Cristo que perdonó también hizo un látigo para sacar a los sinvergüenzas del templo; que ese mismo Cristo dijo que el reino de los cielos era de los niños (no de los curas) y que los “obispos” fueron puestos para cuidar el rebaño no para abusar sexualmente de él.

El probablema no necesariamente podría ser católico, sea cual sea la iglesia, priorizar entre el hombre y la organización eclesiástica va a ser inevitable al momento de resolver cada caso. Si contestamos que lo más importante es la organización eclesiástica, entonces se buscará métodos similares a los católicos para encubrir y proteger a los delincuentes. Si contestamos que lo más importante es el ser humano, entonces se debería poner al delincuente en manos de la justicia y proceder a su inmediata excomunión.

Sin consideramos que el más grande mandamiento es amar a Dios con todas nuestras fuerzas, con toda nuestra mente y con todo nuestro corazón, y al prójimo como a nosotros mismos… ¿qué papel juega en esa relación la burocracia eclesiástica católica, evangélica o protestante?

Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta