Que Hugo Chávez tiene una boca de caramelo con la que excita al populacho, eso no se puede negar. Una de sus víctimas resultó ser un cardenal hondureño de cierta popularidad. Aquí BBC con la nota:

“La oficina del presidente Manuel Zelaya recibió una resolución parlamentaria para que gestione ante Caracas una disculpa formal por los calificativos emitidos por el mandatario venezolano el fin de semana.

“Salió otro loro más (…) y ahora vestido de cardenal, ¡otro payaso imperialista!”, dijo Chávez, para quien ciertas palabras del cardenal Rodríguez, arzobispo de Tegucigalpa, son parte de una supuesta estrategia del gobierno estadounidense contra la llamada revolución bolivariana.”

Hugo Chávez no puede pedir disculpas. Está políticamente impedido porque los autócratas justifican el ejercicio de su poder en que son dueños absolutos de la verdad y las respuestas. La gente sigue a Chávez porque creen que el sabe lo que hace, y claro, porque recibe los beneficios de su populismo.

Pedir disculpas es un suicidio moral para el dictador; es reconocer que por lo menos no sabe lo que dice; que probablemente no sepa lo que hace; y que exista una posibilidad de que el final de justicia que pretende solamente sea un espejismo.

Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta