Como lo comentábamos ayer, Alberto Fujimori, el último Samurai, fiel a su nuevo título, quedó último. Luego de jurar que moriría por el Japón, los japoneses decidieron tomarle la palabra y lo abortaron, políticamente hablando. Parece ser que no se tragaron el cuento ese de la “Honradez, Tecnología y Trabajo”… para estúpidos, estamos los peruanos.

Lo que llama la atención es que ese “ladrón de cuatro esquinas”, “ese lagarto del mismo pantano”, etc (en los insultos no hay nadie como Hugo Chávez); ahora tiene la gigantesca ostra de decir: “bien… ahora estoy libre para trabajar por el Perú”

Sinceramente, debo dejar de escribir este post, porque lo único que se me ocurren son palabrotas de calibre mayor… vaya una rata mayúscula que resultó ser.

Me pregunto ¿habrá alguien que aun así votaría por ese miserable?

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