En tiempos donde pululan los antihéroes es natural que se reproduzcan los anticríticos. Más aun cuando, siguiendo las definiciones de cierto locutor de RPP, en los “blogs cada quien escribe lo que le da la gana”.

Ahora nos toca hablar de los Simpson… una película graciosa por tres razones: (1) Hace reír igual que la serie de la tele; (2) Hace gastar cojinovamente por algo que recibes gratis todos los días; (3) La película, en sentido figurado, “no tiene empacho en reconocer” el punto (2). Por esa dosis de cinismo bien utilizado… un punto.

Los Simpson, debo admitir, me hizo reír… pero no tanto como me imaginaba al ver la algarabía con la que lo celebraban otros blogs y críticos de fuste, y las largas colas para obtener una entradita. Esperaba más ironía política, esperaba más humor negro, más gracias inteligentes, en fin, esperaba reír más, pero me fui a mi casa con risa guardada y sin usar. Por esas expectativas falsas le quitaría el punto del párrafo anterior… pero claro, esto no tiene nada que ver con la película, sino con los alborotados y fans.

Para la creación del humor, los Simpson mezclan ironía política, cinismo social y clásicos actos fallidos en forma de un cuchillo dispuesto a clavarse en el corazón de los convencionalismos. Homero Simpson es el mismo imbécil egoista de siempre y una personificación de las distintas imbecibilidades universales, por lo que hay algo de Homero en cada sujeto. Por esa crítica social envuelta en una peligrosa capa de cínico humor negro podríamos darle otro punto.

Finalmente, una recomendación, no vayan a ver la película ni en la tarde ni a las ocho de la noche. Si pueden, vayan a partir de las diez de la noche. No hay nada peor que ir al cine con una turba de adolescentes en estado pre cerebral… me había olvidado lo que era eso, pero es simplemente abominable.

Ah… y me olvidaba, pero Cine Planet en Trujillo, hasta el momento es un asco.