Podría ocurrir que la extradición de Fujimori se convirtiera en la realización de aquel refrán que reza que el pez muere por la boca. Don Alberto Fujimori, que en aquellos tiempos del rescate de los rehenes se atribuía el planeamiento y ejecución de la empresa militar, siendo el ingeniero agrónomo, demostraba de este modo su multifacética personalidad. A diferencia de Alan García que, en el caso del Frontón, sostuvo que la operación había sido ejecutada por mandos militares; Fujimori se atribuyó la meridiana responsabilidad de las acciones de la Embajada Japonesa, acciones entre las que se encontraba la ejecución de terroristas que se habían rendido y que, según recuerdo rayaban con la minoría de edad.

Pues bien, allí tiene la Sala Suprema un argumento interesante para repatriar ese producto japonés pirata, y que alguna vez, fue presidente del Perú.

Fuente: El Correo Perú.com