Me escribió alguien que el cristianismo estaba lleno de falsedades, trantando de hacerme pensar en las barbaridades cometidas por las grandes confesiones históricas y por las pequeñas sectas contemporáneas… Es un error común el asumir que la iglesia es una suerte de franquicia con agentes “oficiales” encargados del monopolio de la fe; la verdad es que la iglesia es una realidad espiritual y que si hay algo claro en las Escrituras es que a Dios le importa un pepino las autoridades eclesiásticas y las oficialidades religiosas.

La historia eclesiástica está llena de falsedades y de sangre (sería estúpido negar el hecho)del mismo modo que la historia humana está llena de falsedades y de sangre; lo curioso es que, quienes suelen decir que la fe en Dios embota mi mente, ciega mi entendimiento y me impide juzgar con claridad cuestiones políticas, depositan toda su fe en sujetos Hugo Chávez, Ollanta Humala o… George Bush… hay algo de absurdo en esa lógica que “materializa” a Cristo y “deifica” a los políticos; que desacraliza el evangelio y canoniza “idearios y manifiestos”; hay algo de inconsecuencia en quien pretende ser un escéptico de lo espiritual, para convertirse en un “devoto fanático” de un líder cualquiera; en quien cree que un Dios infalible es absurdo, pero que cree que su político favorito es incuestionable; que cree que un Dios todopoderoso es ilógico, pero que un dictador sin control es necesario.

Nuestros dictadores latinoamericanos de “derecha” no han sido más benignos que los de “izquierda”… ¿Es que hay alguien que sinceramente puede creer que un político dice la verdad? ¿Es que hay alguien que no pueda ver que el control real y efectivo del poder es vital para mantener alguna aspiración de justicia y libertad?

Hay un modo simplista de ver las cosas, podemos decir que los ricos son malos y los pobres buenos, que si los eliminamos o los reeducamos, entonces la sociedad será mejor… o podemos ver la verdad de que ricos y pobres, hombres y mujeres tenemos nuestra propia dosis de maldad y de bondad, y que el poder sin control, historicamente hablando, no hace sino potenciar lo peor del ser humano. Lord Acton decía que el poder absoluto corrompía absolutamente, y es un hecho que cada dictadura ha dejado su propia secuela de corrupción incrustada en todas las capas de la sociedad.

Algunos tratarán de refutar lo que digo diciendo que se trata de un discursito que no puede ser tomado en serio, porque se trata del discurso de alguien que no sabe pensar porque tiene fe… sin embargo refutar a la fe puede ser más complicado de lo que se piensa, porque la fe está en el hombre moviéndose de un objeto a otro. Quien no cree en Dios, simplemente creerá en otra cosa… yo creo en Cristo y no cuestiono la verdad de su discurso, sin embargo no le tengo fe a los políticos, y observo con cuidado y sin fanatismo sus posturas y posiciones; hay quienes, en cambio, creen en Hugo Chávez, y no cuestionan una sola de sus palabras…

¿Cuál fe, realmente, es la que te ciega?

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