Allá en los lejanos días de mi niñez mis padres hablaban de un tal Caruso mientras me aficionaba a escuchar algunas de las arias de diversas óperas en sendos LPs en donde se guardaba la resonante voz de Mario Lanza. Plácido vino después, claro que su música se perdía por las delirantes interrupciones maternales con frases tales como “¡Qué guapo!”… cosas de la tercera edad…

Pavarotti siempre me cayó simpático. Aun cuando algunos criticaran que habría cantado con Kiss y AC/DC si hubiera podido, la voz de este tenor ha hecho (y sigue haciendo) de este mundo un lugar un poco mejor.

Pienso que a un tenor no se le puede homenajear con minutos de silencio ¿por qué dejar que se enseñoree del tiempo aquel vacío vencido por su canto tantas veces? Dejemos más bien, que se escuche la invicta música sobre la ceniza noche de la muerte.