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BBC. Informa:

Birmania: diplomacia incierta
El enviado especial de Naciones Unidas, Ibrahim Gambari, mantuvo este domingo una ardua jornada de negociaciones en Birmania, tras la crisis desatada por las violentas represiones de protestas contra el régimen militar.

El emisario pudo reunirse en Rangún con la jefa de la Liga Nacional por la Democracia (LND), Aung San Suu Kyi, luego de una autorización especial de la junta militar, ya que la dirigente continúa bajo arresto domiciliario.
Pero si bien el enviado de la ONU había logrado hablar en la noche del sábado con algunos miembros del gobierno, hasta el momento no logró ser recibido por su jefe máximo, el general Than Shwe, o el segundo en mando, el general Maung Aye.
En un comunicado, la ONU dijo que, tras el encuentro de más de una hora con Suu Kyi, Gamari retornó a la nueva capital birmana, Naypydaw, con la esperanza de hablar con el líder militar o bien mantener otro encuentro con otros miembros de la junta.
Fuente: BBCNews.com

He seguido a relativa distancia el asunto de Birmania. Otro país donde los ciudadanos sufren las consecuencias de vivir bajo el paradigma totalitario de un grupo de iluminados de espíritu socialista. El asunto allí está color de hormiga, porque en los regímenes totalitarios la divergencia es sinónimo de traición (para muestra Hugo Chávez), y la libertad una palabra retórica inventada por los EE. UU. para dominar al “pueblo”. Sin embargo, más allá de socialismos, mano dura y demás retóricas, luego de 45 años de gobierno viril, el régimen no ha logrado hacer avanzar a un país que sigue siendo pobre, y donde la gente es incapaz de manifestar su descontento, salvo que se quiera terminar muerto o en la cárcel.

La cuestión es que luego de tanta evidencia empírica no sé porqué todavía hay millones en latinoamérica que continúan creyendo en el sueño dictatorial, en la que un sujeto todo poderoso y puro como “el profeta” le ordenará a los pueblos acabar con la pobreza para entrar en la era gloriosa del socialismo… como diría el chileno Condorito: “¡plop!”