Leía en ABC.ES que el gobierno de Hugo Chávez habría prohibido el uso del Poliedro de Venezuela para el concierto de Alejandro Sanz. A pesar de que el contrato estaba hecho y las entradas vendidas, decidieron negar el uso del local mediante la intervención de su Ministro de Educación.

¿La razón?

Probablemente Hugo Chávez tenga preferencia por ritmos “más revolucionarios”, además, claro está, de las declaraciones de Alejandro Sanz en el 2004, en pleno referendum revocatorio del goriludo jefe de Estado:

«su presidente (Hugo Chávez) no me gusta. Tampoco me gustan los de otros sitios, y el mío tampoco me parece que lo haya hecho bien»(…) «A mí, si me dieran tres millones de firmas para que dejara de cantar, dejaría de cantar de inmediato».

Por lo pronto, y teniendo en cuenta que Chávez tiene una capacidad para mantener rencores elementales propios de un desarrollo emocional no muy complejo, la posibilidad de que el concierto se realice se hace cada vez más lánguida:

En su primera acción como nuevo ministro del poder popular para la educación superior, Luis Acuña, decidió suspender la actuación del cantante madrileño, sin dar ningún tipo de explicación, a pesar de haber sido vendidas todas las localidades del Poliedro para el día fijado.

Todavía no se ha dicho oficialmente el motivo por el cual le prohíben cantar en el domo caraqueño. Sin embargo, la prensa local supone que es por sus declaraciones hechas en febrero del 2004 durante su última visita a la capital venezolana cuando comentó que «su presidente (Hugo Chávez) no me gusta. Tampoco me gustan los de otros sitios, y el mío tampoco me parece que lo haya hecho bien».

Las declaraciones coincidieron con el momento en que se estaban recogiendo firmas para solicitar el referéndum revocatorio del presidente venezolano, a lo que el cantante español apuntó: «A mí, si me dieran tres millones de firmas para que dejara de cantar, dejaría de cantar de inmediato».

Los representantes del cantante en Caracas, que conocen perfectamente la manera de pensar de Sanz, han intercedido por él ante el Ministerio de Educación para ver si consiguen rectificar la suspensión, tal y como lo aseguraba Julio Tricio, vicepresidente de Evenpro. «Pensamos que esto se va a solucionar. Tenemos conversaciones adelantadas con el ministro. No sabemos la razón por la cual se ha cancelado expresamente solamente la actuación de Sanz», reconoce Tricio.

En caso de que el gobierno ratifique la cancelación del concierto previsto, los representantes del cantante no descartan buscar otro lugar donde hacer la presentación del compositor madrileño, «pero preferimos que sea obviamente en el Poliedro», señala Tricio.

Uno de los problemas que tiene la capital venezolana es que no dispone de infraestructura para ofrecer espectáculos o centro de convenciones independientes o privados con capacidad para más de cinco mil butacas donde se pueda evitar la marca ideológica. Los domos y teatros que existen actualmente en Caracas son unicamente estatales o revolucionarios -puesto que dejaron de ser democráticos-, y ahora sólo se autoriza su uso a los simpatizantes del presidente Chávez o «rojillos».
Chávez se venga de Alejando Sanz
En: ABC.ES

Como en “gustos y colores no mandan los autores”, no cuestionaremos las preferencias musicales del gobierno venezolano; lo que llama la atención es el carácter religioso que adoptan los sistemas políticos totalitarios, en donde cualquier comentario sobre el presidente es tomado como un sacrilegio y los cuestionamientos como herejías traicioneras. ¿Cómo pretender ser una democracia y al mismo tiempo no poder cuestionar al primer funcionario de la nación?

Tal vez en eso radica la contradicción de los “socialismos” nuevos y antiguos, en que bajo el pretexto de devolver el poder al pueblo, terminan consagrando un nuevo culto del Emperador.