Los hombres que están al mando de las naciones pueden ser recordados por sus hechos, sean estos eficientes o mediocres. Si fueron incompetentes entrarán en la lista de los incompetentes de la historia, y si fueron geniales entonces serán considerados como los modelos de las nuevas generaciones. Sin embargo, solamente los inspirados pueden dejar una oración para el recuerdo, y, obviamente, solamente Dios puede dejar todo un libro lleno de palabras inspiradas.

Porque en este asunto, hay palabras y palabras, desde personajes reales hasta habitantes de guiones cinematográficos. Madame Roland diciendo: “Libertad, cuántos crímenes se cometen en tu nombre”, soberbia. Darth Vader cuando dice: “Yo soy tu padre”, tremendo. O Clint Eastwood diciendo: “Go ahead make my day”. Cambrone a punto de ser masacrado por los británicos respondiendo: “¡Mierda!”; y Bolognesi: “quemaré hasta el último cartucho”… esta gente sí que sabía hablar…

… pero claro, también hay hombres como Hugo Chávez que se pasan la vida en una diarrea verbal buscando la frase por la que será recordado; pero lamentablemente (ese lamentablemente” léase afortunadamente) sus discursos no pasan de ser una suma de monadas y goriladas pronunciadas con cuatro resultados:

1. Hacer más gruesa la capa de ignorancia que cubre a sus seguidores;

2. Hacer más gruesa la cantidad de venezolanos que prefieren ver cable o apagar la televisión;

3. Hacer más pobre el concepto que el resto de los seres humanos tienen de Hugo Chávez y

4. Dar material para que los bloggers de escaso genio como este servidor nunca se queden sin nada de qué hablar.

Luego de ver la reacción del mundo frente al “por qué no te callas” Real; la manera como ha reaccionado el merchadising de modo que se podemos comprar polos, bajar ringtones, comprar música y escucharla en varios idiomas; la manera como millones de personas se han sentidos respaldadas e identificadas con la expresión, a tal punto que no me extrañaría que esta se convirtiera en el grito de lucha de la oposición, que los estudiantes venezolanos salieran a las calles con enormes pancartas con un “¿por qué no te callas?” en letras gigantes, que se escribiera en las paredes, en las pistas; que se escribiera en los blogs, etc. etc; como decía, luego de todo esto, creo que podemos decir que la frase del Rey ahora ha pasado a la historia, como la represión justa a la verborrea de ese tirano o de cualquier otro; y por eso mismo, al margen de si fue protocolar o no, estuvieron muy bien dichas.