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“Le pedimos a todos los actores políticos (…) que deben acatar y respetar los resultados electorales porque esta es la voluntad soberana del pueblo de Venezuela”.

Hugo Chávez
Fuente: BBC

Llaman la atención las declaraciones de Hugo Chávez, no se espera este tipo de respuestas en una persona que no puede respetar ni siquiera turno de su interlocutor ni las opiniones opositoras; Talvez, la derrota inesperada (al menos para Hugo Chávez) lo tomó de sorpresa y dejó al autócrata sin capacidad de una respuesta truculenta o tal vez estemos pecando de mezquinos, y el sujeto posee una personalidad compleja y contradictoria, capaz de estupidez y genialidad, vileza y caballerosidad, sombras autocráticas y brillos democráticos.

El proyecto de Chávez contenía propuestas como la reelección indefinida, mandatos de siete años, la eliminación de la protección de la propiedad intelectual, la creación de una economía socialista y la desaparición de la promoción de la iniciativa privada, entre otras perlas. Parece ser que más que la cuestión de la peligrosa concentración de poder lo que habría disuadido a los propios partidarios de Chávez es el tema de la propiedad. Ya que como es bien sabido, una cosa es el “socialismo” que consiste en repartirse y enriquecerse con los bienes públicos y otra, muy distinta, es el socialismo en el que los propios hombres ceden sus posesiones a favor del bien común.

Algunas lecturas del asunto sugieren que muchos de los partidarios de Chávez no habrían acudido a votar, precisamente por no perder los beneficios del actual régimen constitucional. ¿De qué sirve acumular riqueza en la repartija política si luego el mismo sistema torna insegura su legítima conservación? (La verdad es que se genera mucha propiedad privada administrando el socialismo bolivariano, y ya a estas alturas los partidarios del régimen podrían no estar dispuestos a perder lo ganado).

De lo mencionado, podría ser que después de todo, Hugo Chávez habría perdido porque la misma codicia que mueve el capitalismo liberal, tiene un porcentaje en el corazón de los nuevos socialistas bolivarianos.