La tesis que cuenta que Fujimori es un estratega de primer orden y que, como tal, planificó que lo capturaran en Chile para entrar al Perú por la puerta grande de la extradición ha comenzado a hacer agua, por lo menos en lo del mítico ingenio del chino…

Hoy día, el magistrado Guillermo Urbina Gambini (ex profesor de este servidor), le aplicó a Fujimori lo que muchas veces habíamos escuchado en clases: el significado verdadero de confesión sincera o por lo menos qué cosa no es confesión sincera. Un abogado penalista decente debe estar en condiciones de diferenciar la confesión sincera de la simple admisión cínica de culpabilidad, lo que nos lleva a pensar que Nakasaki no es tan decente como aparenta, ni tan buen abogado como anuncia el marketing.

Debo confesar que cuando escuché que Fujimori había optado por la “confesión sincera” frente a Urbina Gambini en el caso del allanamiento de la casa de Montesinos, no pude reprimir una sonrisa mientras pensaba “ya metiste las cuatro otra vez, Chino”. ¿La razón?

Veamos las definiciones del propio magistrado. Según Urbina Gambini no puede haber “confesión sincera” en el caso de Fujimori:

“no ha facilitado el objetivo del proceso, no se sometió voluntariamente a la justicia, ni se puso a derecho, sino que su procesamiento es consecuencia de un largo proceso de extradición (…) lo declarado por Fujimori no contribuyó a los objetivos generales del proceso y sólo se limitó a reconocer lo que ya se sabía y se tenía probado antes de sus declaraciones. No ha mostrado sincero arrepentimiento”

Fuente: AFP

La sentencia de Fujimori no llama la atención, como tampoco la poca vergüenza del razonamiento de Keiko:

Finalizada la audiencia la hija del ex mandatario, Keiko Fujimori, denunció una persecución judicial y se mostró muy molesta por el fallo emitido.

“Es una sentencia injusta. Mi padre ha reconocido su responsabilidad en este caso y no se le ha reconocido”, dijo.

“Esto no se va a quedar así. Se va a apelar. Antes era una persecución política, ahora es una persecución judicial. ¿Qué podemos esperar de los próximos casos?”, se preguntó la parlamentaria.

El allanamiento de la casa de Montesinos se produjo el 7 se noviembre de 2000, en las postrimerías del régimen fujimorista, ordenada por el propio ex gobernante, según la justicia peruana, para buscar videos que podrían comprometer al ex mandatario en actos de corrupción.

Es decir que según Keiko Fujimori, si un hombre le da diez balazos a un padre de familia (cosa que es filmada por la prensa), se escapa al Japón, lo extraditan desde Chile y luego que se han actuado todas las pruebas, viene y dice “sí pues, yo lo maté” ¿debería reducirse su pena? y si fuera condenado ¿sería un caso de persecución judicial?

Con ese tipo de valoraciones éticas y legales, no me extraña los niveles corrupción de la era Fujimori.

Con esta sentencia podríamos decir que el Perú va 1 – 0 contra Fujimori.