Estaba de casualidad en el negocio de un amigo. Mi amigo trataba de escuchar la radio. Yo le hablaba a mi amigo. Mi amigo ni me atendía ni atendía a la radio. En la radio Alan García se despachaba en una conferencia de prensa. De pronto, el momento místico: una periodista le pide su opinión sobre la liberación de los rehenes colombianos.

En el evangelio le preguntan a Jesús si está bien pagar impuestos. Si responde que sí, los Judios se le van encima. Si responde que no, los romanos se le van encima. El maestro responde con una pregunta “¿de quién es la cara en la moneda?” Ahora veamos a Alan: Si responde que le parece bien, entonces aprueba a Hugo Chávez (a quien todo el mundo desaprueba, salvo Fidel y Evo), si responde que no, entonces se le viene encima todo el mundo, porque quién puede estar en contra de la liberación de esa pobre gente… Alan iluminado responde:

– “¿De dónde son los rehenes?”
– “De Colombia
– “Pues, entonces pregúntele al presidente de Colombia” – responde Alan como diciendo “Al César lo que es del César…”

Con inspiraciones de esa naturaleza, se explica porque la historia del Perú es un vía Crucis.