Del Castillo ha recibido la ratificación del presidente luego de poner su cargo a disposición. “Poner el cargo a disposición” es una figura de especial dramatismo que ha encontrado una gran acogida dentro de nuestra hipocresía política. Cuando un político quiere jugar a la propaganda de “Camay” entonces no dice “renuncio” (porque obviamente no tiene la menor intención de abandonar la cosa pública) sino que prefiere “poner el cargo a disposición“.

En principio, los bombos y platillos solamente sorprenden a los ingenuos, siendo los ministros funcionarios de confianza, sus cargos SIEMPRE están a DISPOSICIÓN del presidente, que puede cesarlos en cualquier momento por quítame esta paja.

En segundo lugar, dada la coyuntura política, ni aqueos ni troyanos tienen intención que Del Castillo se marche… el APRA y Del Castillo saben hilar fino bajo la mesa los bordados más inverosímiles.

En tercer lugar, Del Castillo mismo no cree, verdaderamente, haber cometido alguna falta cuando dijo que su obligación principal como gobierno era cumplir primero con los que votaron por el APRA; después de todo es difícil quitarse la cultura de la repartición y del clientelaje que rige la vida interna del partido “del pueblo”.

Para muestra, basta fijarse en su autocrítica, cuando menciona que su frase “ha sido políticamente incorrecta”, la disculpa de Del Castillo no suena verdadera, porqué hay una gran distancia entre decir que lo dicho estuvo mal, a decir que estuvo políticamente mal. La diferencia de redacción es sutil, la distinción de significados, no tanto:

Decir que su proceder fue simplemente incorrecto, es reconocer una falta. Pero decir que su proceder fue “políticamente incorrecto”, es insinuar que, desde otras perspectivas, sus palabras (y las intenciones detrás de ellas) sí son correctas.

He estado pensando acerca de desde cuál otro aspecto se justifica, que como gobernante, se deba primero a sus votantes antes que al resto de los peruanos:

  1. Tal vez, ¿desde la perspectiva de la ética? Pues no resulta ético usar los bienes públicos para consolidar su posición como partido;
  2. ¿Desde la perspectiva la justicia? pues no resulta justo que el gobierno del Perú emprenda discrimine al resto de peruanos por ejercer el derecho constitucional de expresar su voto en discrepancia con la mayoría;
  3. ¿Desde la perspectiva de la tecnocracia? Pues tampoco resulta eficiente hacer un gobierno de exclusiones en lugar de integrar a un país ya bastante fragmentado …
La verdad es que desde la única perspectiva en que lo dicho por Del Castillo puede ser correcto, es el de la politiquería chichera … y esta última también es incorrecta.