Este domingo hubo elecciones en Cuba. Las elecciones fueron una comprobación de la tesis esa que sostenía que con la llegada del Comunismo se resolverían las contradicciones sociales. Como en este blog Fidel Castro no es santo de nuestra devoción, este elogio debe tener más peso, ya que no es el típico elogio que los camisas rojas suelen brindar a las ocurrencias de Hugo Chávez.

Las elecciones cubanas han comprobado que en el comunismo se logra la auténtica comunión del pueblo (en el más koinónico sentido de la palabra) por cuanto, no solamente expresa unidad de sentimiento, sino simetría de voluntades; la prueba irrefutable: 614 puestos en el parlamento cubano que se disputaron … adivinen… pues, 614 candidatos. No hay que ser pitágoras para maravillarse con esta ecuación perfecta (614 puestos = 614 candidatos)y claro, tampoco hay que ser Einstein para calcular que el resultado no fue de infarto.

En Cuba, Fidel Castro ha sido ratificado desde 1976 en cada elección. El corresponsal de BBC comentaba que “ésta es la primera vez que los cubanos no saben quién será el nuevo presidente”… a este curioso efecto le tendremos que llamar “el ejercicio clasista de la fe comunista”.

Cerraremos pues, este homenaje con las palabras de Marta Beatriz Roque, una cubana que ha hecho una interesante descripción de la democracia cubana:

“Es un teatro al cual van a asistir los carneros que somos nosotros los miembros de este pueblo y que estamos obligados a votar por todos los candidatos”

Fuente:
Cuba: elecciones boicoteadas
Imagen: BBC.com