Mi primer casette fue uno de la Quinta Sinfonía de Beethoven que venía, además, con la obertura “Las Ruinas de Atenas”; ese primer encuentro con la música me marcó de tal modo que el primer disco que tuve de adolescente fue, precisamente, la Sinfonía 5°. Desde que salí del colegio he estado corriendo de aquí para allá, en cosas productivas y en otras no tan productivas; ayer en la noche, gracias al Youtube, encontré esta muy querida parte de mi infancia.