César Acuña Peralta, el alcalde chotano de la trujillana ciudad de Trujillo y demás redundancias, ha decidido comenzar el gran cambio que anunciara durante las contramarchas electorales. Y claro, se ha dispuesto empezar por los uniformes de la policía municipal, lo que después de estos años ya no suena a un cambio tan grande, pero algo es algo, si tomamos en cuenta que hasta ahora el único gran cambio que habíamos visto era el relativo a la estatura de los burgomaestres (entre Murgia y Acuña debe haber una distancia de más de 50 cm).

Los nuevos uniformes, como ya habrán percibido tienen un corte militar, en un camuflaje en tonos azules. El “camuflaje” en tono azul no es apropiado para ningún terreno conocido en el planeta, por lo que aparte de dar cierto sabor a payasada a las galas de la guardia municipal, resulta obvio que el gran cambio no quedará allí.

Los analistas suponen que las posibilidades son dos:

La primera posibilidad es que luego de imponer el camuflaje azul, la Municipalidad pase a ordenar que se pinten los edificios y las pistas del centro histórico de color azul. De ese modo el camuflaje vendrá de perilla.

La segunda posibilidad es que el camuflaje azul, no sea verdaderamente un camuflaje sino una etapa de transición para el uniforme final o definitivo que se establecería el próximo año, como una especie de aclimatización de los servidores municipales. En este último caso, y como una primicia para los lectores de este blog, les mostraremos el próximo y renacentista uniforme de la policía municipal de la ciudad de Trujillo:

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