El tiempo debe cambiar nuestro modo de ver las cosas. Entre los 70′ cuando los poetas morían en selvas y guerrillas, víctimados por la ilusión revolucionaria; y el hoy donde los cantantes celebran sus nominaciones al Grammy Latino, victimados por la ilusión de la fama, hay un mundo de conceptos y valores que distancian las visiones.

Para Silvio el colocarse al borde del camino es una tentación es una distracción que le separa de su objetivo, la revolución es acción antes que observación, es praxis y no pensamiento, si en todo caso hay disquisición filosófica, la filosofía también es una “praxis” para hacer la revolución:

Para Piero, sentado en un bar, viendo a Buenos Aires pasar y pasar, la historia es un ciclo cuya solución no llega, Latinoamerica pasa sin solución, aun cuando percibe que hay agentes en puga en busca de un cambio, la esperanza son los nuevos hombres, los estudiantes que persiguen a los “vigilantes”.

Para Fito Paez, sentarse al lado del camino es un viaje de autodescubrimiento y de afirmación del yo en oposición al resto. No es cuestión del ideal revolucionario, no es un asunto de la historia latinoamericana, es un asunto de mi propio mundo interior, si hay búsqueda de alguna libertad es una libertad personal; frente al pensamiento social se plantea la cuestión de la realización personal:

Tres músicos, tres canciones que al mismo tiempo son tres pretextos para pensar en el equilibrio de la visión; del adecuado balance en la observación del hombre… la nación … la historia…