Las Olimpiadas de Beijing han comenzado a mostrar su lado rojo. En esta noticia, la BBC informa que en principio se ha censurado el acceso a internet a los hombres de prensa:

El anuncio va en dirección contraria a promesas anteriores por parte de China en el sentido de ofrecer libertad completa a los medios durante el evento.

“Durante los Juegos Olímpicos ofreceremos acceso suficiente a internet para los reporteros”, dijo Sun Weide, vocero del comité organizador (…)

Periodistas trabajando en el centro principal de prensa para los Olímpicos se quejaron de no poder tener acceso a varios sitios incluyendo el de Amnistía Internacional, la BBC y el diario taiwanés Liberty Times.

En BBC.com

En esta otra noticia, se informa que China, adicionalmente habría censurado la venta (y por lo tanto) el consumo de la carne de perro, con lo que se les quita a los turistas la oportunidad de contactarse con el “puchero de perro”, que dice la nota de BBC es de un sabor fenomenal:

Las autoridades en Pekín pidieron a los hoteles y restaurantes de la ciudad no servir carne de perro durante el transcurso de los Juegos Olímpicos en agosto próximo. El pueblo de China es increíblemente orgulloso de lo que frecuentemente denominan los 5.000 años de su civilización. Sin embargo, también son un pueblo muy sensible.

Las autoridades están preocupadas de que los extranjeros que lleguen a la capital durante las Olimpíadas se molesten o se burlen de los hábitos y costumbres locales.Para evitar situaciones difíciles, ya han tomado varias medidas.

En primer lugar, le han pedido a la gente que haga fila de manera educada, que sonrían y no escupan en la calle. Ahora el gobierno ha pedido a los restaurantes y hoteles de Pekín no servir carne de perro. Perro, conocido como “la carne fragante”, es consumida por algunos chinos por sus supuestas propiedades medicinales.

En: BBC.COM

La nota merece un comentario porque muestra dos perspectivas de la ética y las conveniencias de las sociedades totalitarias, primero facilita el complicado acto de tomar decisiones , aquella dificultosa responsabilidad que es la esencia del “peligro de estar vivos” (la frase creo es de Fito Paez). En segundo lugar, nos muestra la extensión de sus pretensiones morales y reguladoras al pretender proteger la mente y el estómago revolucionario.