Alberto Fujimori, quien está detenido en una prisión con mejores condiciones de habitabilidad, seguridad y comodidad que el 60% de los peruanos (el porcentaje puede ser mayor); ahora ha obtenido beneficios adicionales a través de la variación de su régimen penitenciario. Beneficios que llegan, de manera “coincidente” con la elección del presidente del congreso que, casualmente, resultó ser un aprista propulsado por votos fujimoristas (esto definitivamente debe ser amor serrano de lo más “encumbrado”, porque ya recordarán que en los noventas resultó elegido Fujimori con una buena dosis de votos apristas).

The Love Story va así. Primero apristas y fujimoristas se hace sabrosas concesiones cuyos resultados iremos descubriendo a medida que se desarrolla el juego:

El analista Carlos Basombrío, sin embargo, tiene una lectura abismalmente diferente. En su concepto, el cambio de régimen carcelario responde a una negociación política, que incluyó una reunión en Palacio entre Alan García y Keiko Fujimori y otra entre Fujimori y Alva Castro, en la que el ministro del Interior le dio todas las garantías de que los acuerdos se cumplirán.
Fuente: Peru 21

Luego la ministra afirma que el Marquez de Carabás ha perdido su sombrero, y quien se lo ha llevado ha sido el Poder Judicialero. El Poder Judicial responde “Yo señor?”la ministra: “Sí señor”:

“El INPE no puede señalar el régimen carcelario que quiere o como quiere. El Poder Judicial le envió un oficio al INPE, y el INPE, en mérito a ese oficio, establece lo que el PJ le señala. El INPE recibió un oficio de la sala del señor (César) San Martín, donde se le indica: el señor Fujimori no está procesado por asociación ilícita para delinquir, como originalmente se les había dicho. En consecuencia, verifique usted cuál es el régimen carcelario que le toca”, le respondió el miércoles a la prensa la ministra Rosario Fernández (…)
Lo que, sin duda, no se esperaba la ministra Fernández era que ayer, antes de continuar el juicio con el testimonio del testigo Jesús Sosa Saavedra, (a) ‘Kerosene’, el presidente de la Sala Penal Suprema, César San Martín, saliera a aclarar, de manera tajante, que el Poder Judicial no ha tenido arte ni parte en ese cambio.

“El tribunal en ningún momento ha indicado cuál es el régimen penitenciario, cuál debe ser y, por cierto, ni disponemos tramitar ni ordenamos ejecutar disposición alguna con el régimen penitenciario. Legalmente, la primera palabra la tiene el INPE, conforme al Código de Ejecución Penal. Es más, ni siquiera, como corresponde, se nos ha notificado de cambios penitenciarios”, aseguró.”
Fuente: Peru 21

Luego un poco después la ministra recurre a la vieja táctica de negarlo todo:

“Me parece absurdo que yo afirmara que el Poder Judicial establezca el régimen penitenciario, siendo el INPE el que se encarga de la administración este punto y que lo fija basándose en la imputación delictiva, que es competencia de Poder Judicial. Hablé con el doctor César San Martín y me parece que compartimos esta opinión”, manifestó Fernández.
En Peru 21

En todo el embrollo el análisis de Carlos Basombrío tiene el respaldo escalofriante de una lógica poderosa que se apoya en la aterradora verdad política a la que estamos acostumbrados, de allí que su muy posible exactitud no deja de escalofriarnos:

“Me parece ingenuo pensar que los fujimoristas le han dado sus votos al oficialismo solo a cambio de que Los Iracundos visiten a Fujimori en la Diroes. Creo que hay mucho más que el Apra ha ofrecido en este tema. Lo preocupante es que está usando todas las cartas que tiene en el Estado, que no son pocas, para ayudar al fujimorismo”…
Peru 21

En resumen y situando todo lo ocurrido en el contexto del discurso presidencial pasado, podemos ver que efectivamente el cambio del alma al que se aludió ha comenzado por casa; lo único que nos preguntamos es qué más habrá dado el gobierno aprista a cambio de la suya.


Anuncios